Un grupo español busca garantizar el futuro de los olivares tradicionales

Los olivicultores tradicionales de España buscan un etiquetado diferenciado, ayudas económicas a medida y nuevas tecnologías para competir con unos sistemas de producción cada vez más intensivos.

Una nueva asociación nacional en España tiene como objetivo impulsar la innovación tecnológica y empresarial, al tiempo que preserva el patrimonio cultural y medioambiental del cultivo tradicional del olivo.

OliveA Tradición y Progreso, creada a principios de este año, tiene como objetivo garantizar el futuro de los olivares tradicionales, en un momento en que los agricultores se enfrentan a una presión económica cada vez mayor.

OliveA realizó su primera presentación pública en Enote’26 (Encuentro Nacional del Olivar Tradicional y del Ecológico) en Beas de Segura el 13 de mayo.

En el evento, el recién nombrado presidente, José Gilabert, presentó la organización como una respuesta colectiva a las dificultades económicas a las que se enfrentan los olivicultores tradicionales españoles.

Un aspecto fundamental de la misión de OliveA es la idea de que el valor de la olivicultura tradicional no debe medirse únicamente por su rentabilidad o eficiencia, sino también por su contribución a las economías rurales, los paisajes y la cultura. La Junta de Andalucía, el gobierno regional de Andalucía, comparte, al menos en parte, esa visión.

Gilabert destacó el papel del sector en el sostenimiento de las poblaciones rurales, la generación de empleo, la conservación de paisajes en peligro de desaparición y la preservación del patrimonio cultural asociado al cultivo del olivo. Defendió que estas características medioambientales, sociales y culturales deberían reflejarse en el valor de mercado de los aceites producidos a partir de olivares tradicionales.

Sin embargo, señaló que proteger el cultivo tradicional del olivo no significa conservar las prácticas existentes sin cambios. En cambio, abogó por la modernización, siempre que la innovación tecnológica no socave las características que distinguen al cultivo tradicional.

Otros proyectos presentados en Enote’26 mostraron innovaciones tecnológicas como la agrivoltaica, los drones para la gestión fitosanitaria, la teledetección y la agricultura de precisión.

En la segunda gran presentación pública de OliveA, celebrada en Córdoba el 23 de junio, la organización esbozó otras áreas de interés.

Entre ellas se incluían la mejora de las prácticas agronómicas, el fomento de una producción más sostenible y ecológica, la reducción de los costes de producción, la cosecha más temprana para obtener aceites de mayor calidad y la búsqueda de soluciones a la creciente escasez de mano de obra agrícola en España.

Nuria Yáñez, vicepresidenta de OliveA, señaló que la profesionalización, la innovación tecnológica y empresarial, y una mayor cooperación entre agricultores, cooperativas y organizaciones técnicas son fundamentales para garantizar el futuro del olivar tradicional.

Las políticas públicas constituyen otro de los ejes de actuación. OliveA aboga por que el cultivo tradicional del olivo reciba una atención mayor y más específica en el marco de la política agrícola nacional y de la Unión Europea, lo que incluye otorgar mayor prioridad a los olivares tradicionales vulnerables dentro de la Política Agrícola Común.

La organización también ha propuesto desarrollar una estrategia para posicionar el aceite de oliva procedente de olivares tradicionales como un producto de calidad diferenciada en el mercado.

Desde su creación, OliveA ha sintetizado su misión en cuatro áreas principales: etiquetado diferenciado, reconocimiento institucional, apoyo financiero a medida y modernización sostenible.

La organización considera que los consumidores deberían poder identificar el aceite de oliva procedente de olivares tradicionales, de forma similar a como reconocen los productos amparados por el sistema de Denominación de Origen Protegida de la Unión Europea.

OliveA sostiene que un etiquetado diferenciado podría contribuir a aumentar el valor del aceite producido mediante métodos tradicionales en un mercado cada vez más abastecido por sistemas de cultivo más intensivos.

La organización también busca un mayor reconocimiento institucional, argumentando que los olivares tradicionales merecen un lugar específico en las políticas públicas y la legislación debido a sus beneficios culturales, sociales y medioambientales.

OliveA sostiene que el cultivo tradicional del olivo está infrarrepresentado en el marco normativo actual, en el que a menudo se evalúa principalmente según criterios convencionales de productividad agrícola.

Su tercera propuesta aboga por un apoyo financiero adaptado a los retos particulares del cultivo tradicional, entre los que se incluyen los terrenos escarpados, la mecanización limitada o imposible y los rendimientos más bajos.

La organización sostiene que las ayudas agrícolas generales y los criterios utilizados para concederlas no tienen debidamente en cuenta los mayores costes y las desventajas asociadas al mantenimiento de los olivares tradicionales.

Por último, OliveA considera que la modernización sostenible es esencial para el futuro del cultivo tradicional del olivo. La organización sostiene que la conservación y la innovación tecnológica no son mutuamente excluyentes y apoya la inversión en mejoras que puedan aumentar la viabilidad económica sin mermar las cualidades que hacen que los olivares tradicionales sean valiosos desde el punto de vista cultural y medioambiental.

Asimismo, distingue la modernización de la homogeneización, argumentando que la diversidad de los olivares tradicionales es en sí misma fundamental para muchos de sus beneficios, en particular los relacionados con el medio ambiente y la biodiversidad.

Al referirse a este tema, Gilabert ha contrastado la tradición con el estancamiento, afirmando que el progreso implica incorporar «conocimiento, tecnología y nuevas herramientas».