Las sequías son más frecuentes, duran más tiempo y aceleran la escasez de agua, según la ONU
Para 2030, 700 millones de personas correrán el riesgo de verse desplazadas a causa de la sequía. Una de las soluciones pasa por adoptar una alimentación basada en vegetales.
Las sequías se producen con mayor frecuencia y duran más tiempo, según el último informe de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).
Presentado en la 15.ª Conferencia de las Partes (COP15) celebrada en Abiyán, Costa de Marfil, el informe «La sequía en cifras» también reveló que el agravamiento de los efectos de estas sequías se ha acelerado significativamente en las últimas décadas.
Debemos construir y reconstruir nuestros paisajes mejor, imitando a la naturaleza siempre que sea posible y creando sistemas ecológicos funcionales.
Según los autores del informe, las sequías que se produjeron entre 1970 y 2019 han provocado aproximadamente 650 000 muertes y representan el 15 % de los fenómenos extremos clasificados como «desastres naturales» registrados durante esos años.
Entre 1998 y 2017, la economía mundial ha perdido 124 000 millones de dólares (118 000 millones de euros) a causa de las sequías. Su impacto es de tal magnitud en los países en desarrollo que los expertos estiman que 2300 millones de personas se enfrentarán a una menor disponibilidad de agua en 2022.
Véase también: Una ola de calor y una sequía sin precedentes en Pakistán amenazan los cultivos y la olivicultura«En el último siglo, más de 10 millones de personas murieron a causa de graves episodios de sequía, que también generaron varios cientos de miles de millones de dólares en pérdidas económicas en todo el mundo. Y las cifras van en aumento», afirmaron las Naciones Unidas.
Los científicos de la CNULD estimaron que 160 millones de niños están expuestos a sequías graves y prolongadas, lo que agrava la escasez de agua tanto para la población como para la agricultura. Dada la tendencia actual, la CNULD estima que el 25 % de los niños vivirá en zonas sometidas a una escasez extrema de agua para 2040.
Además, una parte significativa de la población abandonará sus hogares en los próximos años, dada la disminución de la disponibilidad de agua. Se estima que, para 2030, habrá 700 millones de personas en riesgo de desplazamiento debido a la sequía.
Los investigadores advirtieron de que, si se confirma la tendencia actual, las sequías afectarán hasta al 75 % de la población humana para 2050, con entre 4 800 y 5 700 millones de personas viviendo en condiciones de escasez de agua durante al menos un mes al año. En la actualidad, esa cifra se sitúa en 3 600 millones de personas.
Para entonces, la CNULD prevé que se producirán más migraciones masivas debido a los efectos de las sequías, combinados con otros factores como la escasez de agua, la reducción de los rendimientos agrícolas, el aumento del nivel del mar y la superpoblación.
El impacto de las sequías en el medio ambiente también va más allá de los efectos directos sobre la vida humana. Por ejemplo, los investigadores estimaron que, en los últimos 40 años, se han perdido 12 millones de hectáreas de tierra a causa de la sequía y la desertificación.
Aunque la mayor parte de la población directamente afectada por las sequías vive en países en desarrollo, según el informe de la CNULD, ninguna región se considera a salvo de las sequías.
África ha sufrido el 44 % de los episodios de sequía significativos del último siglo. Aun así, decenas de episodios de este tipo azotaron Europa en el mismo periodo, afectando al 15 % de su territorio y al 17 % de su población.
«En Estados Unidos, las pérdidas de cosechas provocadas por la sequía y otras pérdidas económicas han ascendido a un total de 249 000 millones de dólares (236 000 millones de euros) solo desde 1980», señaló la ONU. «Durante el último siglo, Asia fue el continente con el mayor número total de personas afectadas por la sequía».
El riesgo de sequías está aumentando en muchas zonas del mundo debido al cambio climático, que agrava las condiciones que con frecuencia conducen a las sequías. En las próximas décadas, 129 países experimentarán un aumento en la duración y la gravedad de las sequías.
Casualmente, algunas de las zonas con mayor riesgo de sequía también están experimentando un rápido crecimiento demográfico, lo que pone en grave peligro la seguridad alimentaria.
Según el informe de la CNULD, si las temperaturas superficiales globales aumentaran 3 ºC por encima de la media preindustrial, las pérdidas por sequía podrían ser cinco veces mayores de lo que son actualmente, con el aumento más significativo en las regiones mediterráneas y atlánticas de Europa.
El secretario ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, afirmó que el nuevo informe pone de relieve el alcance total de los retos a los que nos enfrentaremos en las próximas décadas, ya que lo que está ocurriendo «no solo afecta a las sociedades humanas, sino también a los sistemas ecológicos de los que depende la supervivencia de toda la vida, incluida la de nuestra propia especie».
Thiaw hizo hincapié en que los países deben centrarse en soluciones integrales como «la restauración de la tierra, que aborda muchos de los factores subyacentes de los ciclos hídricos degradados y la pérdida de fertilidad del suelo».
«Debemos construir y reconstruir nuestros paisajes de forma más adecuada, imitando a la naturaleza siempre que sea posible y creando sistemas ecológicos funcionales», añadió.
El secretario ejecutivo de la CNULD también hizo hincapié en que, más allá de la restauración, «es necesario un cambio de paradigma que pase de enfoques “reactivos” y “basados en la crisis” a enfoques de gestión de la sequía “proactivos” y “basados en el riesgo”, que impliquen coordinación, comunicación y cooperación, impulsados por una financiación y una voluntad política suficientes».
Los expertos de la CNULD también destacaron lo importante que es para los seres humanos «cambiar su relación con los alimentos, el forraje y la fibra» y avanzar hacia la adopción de «dietas basadas en plantas y la reducción del consumo de animales».
Afirmaron que esto debería ocurrir al tiempo que se aplican técnicas de gestión agrícola sostenibles y eficientes para producir más alimentos en menos tierra y con menos agua.
«Los sistemas de alerta temprana que funcionan más allá de las fronteras, las nuevas tecnologías para orientar las decisiones con precisión y la financiación sostenible para mejorar la resiliencia ante la sequía a nivel local son también medidas clave», concluyeron.