Estudio: el cambio climático está provocando que las sequías sean más frecuentes y graves
A los investigadores les preocupa el fenómeno cada vez más frecuente de las sequías simultáneas, cuya probabilidad es ahora diez veces mayor que en el siglo pasado.
Según un nuevo estudio, las sequías generalizadas que se producen simultáneamente en diferentes regiones del planeta podrían formar parte de una tendencia al alza que agravará la inseguridad hídrica y perjudicará a la agricultura.
La investigación, publicada en Nature Climate Change, concluyó que los episodios de sequía extremos y recurrentes (también conocidos como «compuestos») que se producen simultáneamente suponen una amenaza sustancial para los sistemas socioeconómicos, cada vez más interconectados.
Un fuerte aumento de las sequías simultáneas en un escenario de altas emisiones puede suponer una grave amenaza para la seguridad alimentaria mundial y la disponibilidad de agua en un clima futuro más cálido.
Un segundo estudio publicado en la misma revista destacó cómo el oeste de Estados Unidos está sufriendo una megasequía, como no se había visto en los últimos 1200 años.
Al examinar árboles y otros restos conservados en yacimientos arqueológicos de los nativos americanos, los investigadores compararon el actual período de sequía de 22 años con lo que creen que ocurrió en el año 800 d. C. Ni siquiera un fenómeno extremo de varios años registrado en 1500 se corresponde con la situación actual.
Véase también: Los agricultores son los más afectados por el agravamiento de la sequía en PortugalAmbos estudios concluyeron que las actividades humanas y la dependencia de los combustibles fósiles son causas significativas de la probabilidad y la gravedad de la sequía.
En la encuesta más reciente de Olive Oil Times, casi un tercio de los productores afirmó que las sequías habían afectado a su temporada de cosecha de 2021.
Según el estudio del oeste de Estados Unidos, que también midió la pérdida progresiva de humedad del suelo durante las peores sequías prolongadas de la historia, la contribución humana es responsable del 72 % de la probabilidad y la gravedad de las megasequías.
En comparación con el siglo XX, los casos de sequías simultáneas en el siglo XXI también aumentaron sustancialmente.
«Nuestro análisis muestra una mayor probabilidad de que se produzcan sequías simultáneas en múltiples regiones a mediados y finales del siglo XXI en comparación con finales del siglo XX, si se mantiene la dependencia de los combustibles fósiles», explicaron a Olive Oil Times Jitendra Singh y Deepti Singh, investigadores medioambientales de la Universidad Estatal de Washington.
«Se prevé que el riesgo de sequías simultáneas aumente en torno a un 40 % y un 60 % a mediados y finales del siglo XXI, respectivamente», añadieron.
El estudio se centró en las conexiones entre la dependencia continuada de los combustibles fósiles, el aumento de las temperaturas globales, los fenómenos de El Niño y La Niña (también conocidos como ENSO) y las sequías.
El escenario se conoce como RCP 8.5 («sin cambios») y prevé un aumento de las temperaturas medias globales de más de 4,5 ºC para finales del siglo XXI.
«Como se muestra en nuestro estudio, un fuerte aumento de las sequías simultáneas en un escenario de altas emisiones puede suponer una grave amenaza para la seguridad alimentaria mundial y la disponibilidad de agua en un clima futuro más cálido», afirmaron Singh y Singh.
Según los científicos, los actuales episodios de sequía simultánea están impulsados por fenómenos ENSO en casi dos de cada tres casos. Advirtieron de que la tendencia actual hacia el calentamiento futuro podría amplificar el impacto de los fenómenos ENSO en dichas sequías.
«Según las simulaciones que utilizamos, se prevé que la probabilidad de que se produzcan fenómenos de El Niño y La Niña también aumente», afirmaron Singh y Singh. «Por lo tanto, es probable que se produzcan con mayor frecuencia, lo que contribuirá a un gran aumento del riesgo de sequías simultáneas».
El centro de América del Norte, América Central y la Amazonía tienen más probabilidades de sufrir sequías en el futuro en comparación con el este y el sur de Asia, señalaron los investigadores.
«Estos cambios regionales en las condiciones de sequía están asociados a cambios en las características de las precipitaciones y la evapotranspiración», afirmaron Singh y Singh.
Esto no es una buena noticia para los agricultores ni para la población en diferentes latitudes. En este escenario, los investigadores descubrieron que el aumento de la probabilidad y la gravedad de las sequías simultáneas provoca un incremento considerable de las zonas agrícolas y de la población afectadas.
Véase también: Los científicos predicen que el debilitamiento de la corriente del Golfo tendrá un gran impacto en la agricultura europeaEl artículo se centra en la red alimentaria mundial y su complejidad, insinuando cómo las sequías simultáneas en tan solo unas pocas zonas de producción alimentaria de gran relevancia podrían provocar graves consecuencias para la seguridad alimentaria y los precios, especialmente en regiones socioeconómicamente vulnerables.
Los investigadores descubrieron que se prevé que unos 700 000 kilómetros cuadrados —una superficie mayor que Afganistán— sufran sequías cada año, lo que supone un aumento de diez veces con respecto a finales del siglo XX.
Entre los episodios de sequía recientes examinados por los investigadores se incluyen los ocurridos entre 2005 y 2007 en numerosas regiones.
Los investigadores afirmaron que estos ejemplos «provocaron que la producción total de cereales cayera en 40 millones de toneladas métricas [por debajo] de lo necesario, lo que contribuyó a los altos precios del maíz en 2008».
«De manera similar, la producción de cereales se redujo sustancialmente debido a la sequía generalizada en África y el sur de Asia entre 1982 y 1984, que fue declarada hambruna en Etiopía, ya que afectó a más de siete millones de personas», añadieron.
El estudio no se centró específicamente en la cuenca mediterránea. Sin embargo, la sequía, que ya dura varios años, se está agravando en varios países de la región, responsable de más del 95 % de la producción mundial de aceite de oliva.
Los científicos señalaron que reducir la dependencia de los combustibles fósiles y centrarse en la sostenibilidad podría ayudar a mitigar el impacto del cambio climático y favorecer la adaptación.
«La buena noticia es que la trayectoria RCP 8.5 es cada vez menos probable de lo que se imaginaba anteriormente a medida que avanzamos hacia la transición a fuentes de energía más limpias», afirmaron los investigadores.
Según los científicos, otra vía para la adaptación es desarrollar sistemas predictivos que ofrezcan alertas oportunas sobre episodios de sequía compuesta y sus repercusiones en la agricultura y la población.
Esas predicciones «pueden ayudar a la sociedad a desarrollar planes y medidas para minimizar las pérdidas económicas y reducir el sufrimiento humano derivado de tales desastres provocados por el clima», señalaron los investigadores.
«Además, la tecnología de riego eficiente en el uso del agua, los seguros de cosechas, la gestión equilibrada de los recursos terrestres e hídricos, el cambio hacia sistemas agrícolas resilientes al clima y el desarrollo de la capacidad institucional en todos los países y entre las partes interesadas pueden ser útiles para minimizar los impactos de las sequías simultáneas», añadieron.
El siguiente paso en la investigación será comprender cómo una sequía a tan gran escala puede afectar a la seguridad alimentaria mundial (por ejemplo, a la producción agrícola) y a la red de comercio de alimentos.
«Además, nuestro objetivo es comprender la capacidad de las reservas alimentarias mundiales para hacer frente a los efectos de futuras sequías a gran escala», concluyeron los investigadores.