Seguir la dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de fibrilación auricular

Un estudio reciente ha descrito la dieta mediterránea como una estrategia preventiva eficaz contra la aparición de la fibrilación auricular, posiblemente gracias a sus polifenoles.

Un estudio reciente publicado en la revista *Frontiers in Cardiovascular Medicine* ha analizado la evidencia actual sobre el impacto de las intervenciones dietéticas, los nutrientes individuales y otros componentes de la dieta en esta afección.

La arritmia cardíaca más común, la fibrilación auricular, se caracteriza por latidos rápidos e irregulares de las cavidades auriculares del corazón. Esta afección puede contribuir a una amplia gama de complicaciones, o ser un precursor de las mismas, desde dolor torácico y desmayos hasta insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.

A pesar de los avances en los procedimientos médicos y los tratamientos farmacológicos, la incidencia de la fibrilación auricular ha ido en aumento en todo el mundo, especialmente en los llamados países desarrollados.

Véase también: Noticias de salud

Por ejem­ple, un importante estudio de cohorte estima­ó un aumento anual del tres por­ciento en los Estados Unidos entre 2006 y 2018. Esto ha pro­vo­ca­do un resur­ge­mi­en del inter­és por el control del estilo de vida, del cual la dieta es un as­pecto si­g­ni­fi­ca­tivo.

Los investigadores de la divi­sión de car­di­ología del Baylor Scott & White Health Hospital, en Texas, utilizaron un enfoque de síntesis narrativa para explorar el impacto de las intervenciones dietéticas en la fibrilación auricular y evaluar el papel que desempeñan los componentes individuales de dichas intervenciones.

El estudio reveló que los dos patrones dietéticos más comúnmente asociados con una menor incidencia y mejores resultados eran la dieta mediterránea y la dieta DASH.

Aunque esta última se relacionó con mejores resultados cardiovasculares y una menor mortalidad, los investigadores descubrieron que, una vez tenidos en cuenta otros factores relacionados con el estilo de vida, no se observaba ningún efecto demostrable sobre la incidencia específica, la recurrencia o la progresión de la fibrilación auricular.

Por otro lado, la dieta mediterránea sirvió como «una sólida estrategia preventiva contra el desarrollo de la fibrilación auricular».

Al explorar los posibles mecanismos detrás de este efecto, los investigadores plantearon varios factores posibles.

El primero es el alto porcentaje de frutas, verduras y aceite de oliva virgen extra de la dieta mediterránea. Estos tres grupos de alimentos aportan antioxidantes y polifenoles, que han demostrado tener efectos antiinflamatorios y cardioprotectores.

La oleuropeína, por ejem­ple, ha de­mon­stra­do su ca­pa­ci­dad para re­ducir de forma si­g­ni­fi­ca­tiva la pres­sión ar­terial, lo que concuerda con el uso tra­di­cio­nal de la hoja de olivo en el trata­mien­to de la hiper­ten­sión.

Los estudios analizados en el artículo también aportan pruebas de las propiedades antitrombóticas y antiarrítmicas del oleocanthal y el hidroxitirosol, compuestos que se encuentran casi exclusivamente en el aceite de oliva virgen extra.

Se ha demostrado que estos compuestos mejoran la función endotelial y reducen la agregación plaquetaria, lo que disminuye el riesgo de eventos como el ictus en pacientes con fibrilación auricular.

La impor­tan­cia de los compu­estos del acei­te de oliva se vi­e respa­ldada ad­em­ás por un aná­li­sis sec­undario realizado en 2014 del ensayo PREDIMED, que reveló una protección significativa contra la fibrilación auricular gracias a una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra.

Los investigadores citaron ese análisis, que mostró una reducción del 38 % en el riesgo relativo de fibrilación auricular en comparación con otras dietas.

Aunque las pruebas examinadas respaldaban firmemente el papel de los antioxidantes y los polifenoles, especialmente en lo que respecta a los vínculos directos con la reducción de la incidencia de fibrilación auricular, los investigadores subrayan que los mecanismos en cuestión siguen siendo relativamente poco explorados.

Concluyen, por lo tanto, que, si bien cada componente merece una investigación más exhaustiva, las intervenciones dietéticas como la dieta mediterránea deben considerarse de manera holística en el contexto de la prevención de enfermedades.

Esta conclusión se basa en la creciente evidencia que muestra que la dieta mediterránea está relacionada con una reducción significativa de los eventos cardiovasculares y la diabetes mellitus, una mejora de la presión arterial, la resistencia a la insulina, los perfiles lipídicos y los triglicéridos, y a tasas de obesidad significativamente más bajas.