Un estudio revela que los fitoquímicos del aceite de oliva ayudan a prevenir diversas enfermedades
El aceite de oliva, el elemento más característico de la dieta mediterránea, se asocia a numerosos beneficios para la salud, entre ellos la protección contra la inflamación aguda y crónica.
Los fitoquímicos del aceite de oliva ofrecen la posibilidad de proteger a las personas contra enfermedades no transmisibles, como la diabetes, el cáncer, la enfermedad de Alzheimer y la artritis, así como contra la COVID-19, según un estudio de revisión publicado en la revista *Current Pharmaceutical Biotechnology*.
Estas observaciones se basan en los niveles de compuestos bioactivos, como la oleuropeína, el hidroxitirosol, el ácido oleanólico, los fitoesteroles y el oleocanthal, presentes en el aceite de oliva. Estos compuestos tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y cardioprotectoras.
Los componentes del aceite de oliva tienen potentes actividades antiinflamatorias y, por lo tanto, limitan la progresión de diversas enfermedades relacionadas con la inflamación, que van desde la artritis hasta el cáncer.
Los compuestos bioactivos son fitoquímicos de origen natural que se encuentran principalmente en alimentos como frutas, verduras, aceites, frutos secos, semillas y cereales integrales. Estos componentes extranutricionales son objeto de estudio constante por sus numerosos beneficios para la salud, incluida su capacidad para promover la longevidad.
El aceite de oliva es la principal fuente de grasa en la dieta mediterránea. Se sabe que el aceite estimula el sistema inmunitario y protege contra la inflamación aguda y crónica gracias a sus propiedades antioxidantes.
Véase también: Noticias de saludEl oleocanthal, uno de los componentes clave del aceite, actúa de forma similar a los medicamentos antiinflamatorios más comunes, como el ibuprofeno. También se sabe que ataca y destruye las células cancerosas humanas sin dañar las células sanas.
El hidroxitirosol, un potente polifenol presente de forma natural en el aceite de oliva, es conocido por eliminar los radicales libres del organismo. La capacidad del hidroxitirosol para atravesar la barrera hematoencefálica le permite contrarrestar los radicales libres en el sistema nervioso.
Además de sus propiedades antioxidantes, los estudios in vitro muestran que el hidroxitirosol tiene capacidades antimicrobianas, lo que lo hace muy eficaz contra las infecciones respiratorias y gastrointestinales. También se sabe que este compuesto tiene propiedades anticancerígenas, antitrombóticas y retinoprotectoras.
La oleuropeína y el hidroxitirosol, los dos polifenoles principales del aceite de oliva, son los responsables de su sabor intenso. También tienen propiedades antivirales y son muy eficaces en la lucha contra el rotavirus, el herpes mononucleosis, la parainfluenza, el VIH y la COVID-19.
Los fitoesteroles, también conocidos como esteroles vegetales, son similares al colesterol del cuerpo humano. Las fuentes de fitoesteroles incluyen el aceite de oliva, las frutas, los cereales integrales y las verduras. Cuando se consumen en la alimentación, los fitoesteroles compiten con el colesterol por la absorción en el organismo, lo que ayuda a reducir los niveles de colesterol nocivo en la sangre.
En definitiva, aunque el aceite de oliva es excelente para el bienestar general, es importante señalar que debe consumirse con moderación, ya que un consumo excesivo puede provocar obesidad.
Aunque el aceite de oliva y sus compuestos beneficiosos se han estudiado ampliamente, aún existen muchas lagunas sobre cómo sus compuestos bioactivos protegen contra diversas enfermedades, y se requiere más investigación para ayudar a explicar su mecanismo de acción.