Investigadores españoles, pioneros en la fertilización del olivo con silicio

Investigadores de la Universidad de Córdoba han llevado a cabo un estudio sobre la eficacia de la fertilización con silicio para aumentar la resistencia a las plagas, la sequía y las enfermedades.

Investigadores de la Unidad de Excelencia María de Maeztu —Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (DAUCO)— han publicado el primer estudio de envergadura que analiza el silicio como fertilizante para los olivares. Han llegado a la conclusión de que este elemento, muy abundante, podría proteger contra la sequía y una amplia gama de plagas y enfermedades, y que puede aplicarse tanto en olivares de secano como de regadío sin que ello tenga repercusiones negativas para el medio ambiente.

Numerosos estudios han demostrado que el silicio, el segundo elemento más abundante en el suelo después del oxígeno, mejora la capacidad de las plantas para resistir los efectos de factores de estrés clave, como la sequía, las heladas, la salinidad y el desequilibrio de nutrientes, así como las plagas y los patógenos. Sin embargo, la mayoría de estos estudios solo han investigado cultivos de tierra, como el trigo, el arroz, el tomate y los tubérculos.

Para establecer una base científica que permita la aplicación eficaz de la fertilización con silicio en los olivares, el equipo llevó a cabo tres experimentos en la Finca Experimental de Rabanales, de la Universidad de Córdoba, utilizando los cultivares Arbequina y Picual.

¿Qué es una variedad cultivada?

Un cultivar de olivo, también conocido como variedad cultivada, es una subespecie del olivo que ha sido seleccionada y propagada para producir características específicas deseadas, como el tamaño del fruto, el contenido de aceite y la resistencia a plagas y enfermedades. Algunos de los cultivares de olivo más conocidos son «Picual», «Arbequina», «Kalamata» y «Frantoio».

En cada experimento, los investigadores estudiaron la eficacia de dos métodos de fertilización con silicio: la aplicación directa a las raíces a través del agua de riego y a las hojas mediante pulverización foliar. Tras 120 días de tratamiento, todas las plantas presentaban una importante acumulación de silicio en las raíces. Las hojas y los brotes también presentaban niveles significativos de silicio.

Además, las diferencias en la acumulación en las hojas entre las plantas tratadas y las de control fueron evidentes a los 60 días de la aplicación.

La acumulación en las hojas reviste especial importancia. La capa de gel de sílice que se forma entre las capas externas de la hoja actúa como barrera física, proporcionando protección frente a numerosas plagas y enfermedades, así como frente a estrés abiótico, como la sequía. Además, estudios previos han demostrado un aumento activo de la fotosíntesis en las hojas de esta capa.

Una vez que la capa de gel de sílice está presente, el silicio ya no es móvil. Por lo tanto, los investigadores recomiendan un tratamiento regular para garantizar que el elemento siga estando disponible para las nuevas hojas a medida que la planta crece.

Además de la barrera física del gel de sílice, el silicio induce o refuerza mecanismos bioquímicos y moleculares. Estos permiten a la planta utilizar compuestos defensivos, como fenoles y fitoalexinas, y activar enzimas defensivas, como la peroxidasa y la polifenol oxidasa.

Estudios anteriores también han demostrado una relación entre el silicio y la capacidad de una planta para producir compuestos volátiles inducidos por herbívoros (HIPV), que atraen a especies depredadoras beneficiosas. Uno de estos HIPV es el salicilato de metilo, del que se ha demostrado que atrae a la crisopa verde, un depredador natural de muchas plagas del olivo, como el chinche del olivo.

Al final de sus experimentos, los investigadores descubrieron que ambos métodos de aplicación eran igualmente eficaces para aumentar los niveles de silicio en las plantas. Este resultado les llevó a concluir que el método de pulverización foliar podría aportar los mismos beneficios a los olivares de secano que el método de riego a los olivares de regadío.

El investigador Ricardo Fernández Escobar destacó la importancia de este hallazgo, afirmando que «la mayoría de los olivares son de secano, y [ya] es muy habitual aplicar tratamientos foliares».

«Este estudio es un punto de partida que sienta las bases para futuras investigaciones que nos permitirán conocer los beneficios exactos del silicio frente a diferentes tipos de estrés. En estos momentos, lo estamos estudiando frente a la salinidad, el estrés hídrico y la mosca del olivo», dijo Fernández, señalando que el tratamiento con silicio ya ha demostrado su eficacia contra Spilocaea oleagina, el hongo responsable de la mancha del pavo real del olivo.

Si estudios posteriores confirman que la fertilización con silicio es un método eficaz de control de plagas y enfermedades, los resultados podrían tener importantes implicaciones económicas y medioambientales. Debido a su abundancia natural en la corteza terrestre, incluida la capa superior del suelo, el silicio es fácilmente accesible y no plantea prácticamente ningún problema ecológico.

Quizás aún más importante es el potencial de este elemento para aumentar la resistencia a la sequía en los olivos comerciales, tal y como se ha demostrado en otros cultivos, como el arroz y el trigo. En 2022 se registraron pérdidas récord en la cosecha de aceitunas en toda Europa y el Mediterráneo debido a fenómenos meteorológicos extremos o fuera de temporada, siendo la sequía un factor determinante en muchas regiones.