Los detractores de Nutri-Score exigen una reforma de la calificación de los alimentos con DOP e IGP
Las autoridades de Francia, Italia y España quieren que el sistema de etiquetado trate los productos especiales de forma diferente a los alimentos procesados.
La Autoridad Antimonopolio italiana ha anunciado una investigación sobre Nutri-Score en relación con el uso que hacen de él algunos grandes minoristas y productores de alimentos en Italia.
Según el organismo público, «se podría inducir a los consumidores a atribuir propiedades saludables a los productos clasificados positivamente por Nutri-Score o Yuka [la aplicación móvil asociada] y, por lo tanto, a confiar en la etiqueta del envase y en la aplicación para tomar sus decisiones alimentarias».
(Nutri-Score) rechaza el 85 % del valor total de las DOP e IGP italianas… Se trata de productos, como quesos o embutidos, que llevan consigo el trabajo de generaciones.
La autoridad antimonopolio añadió que las etiquetas de Nutri-Score «podrían percibirse como evaluaciones definitivas de la salud sobre el perfil específico de un producto, sin correlación con las necesidades generales de una persona (dieta y estilo de vida), la cantidad o la frecuencia de consumo dentro de una dieta variada y equilibrada».
Véase también: La Asociación de Exportadores de Creta rechaza Nutri-ScoreLa investigación antimonopolio se produce tras las fuertes críticas del Gobierno italiano, cuyo ministro de Agricultura, Stefano Patuanelli, ha calificado Nutri-Score de «un sistema que pretende condicionar al consumidor en lugar de informar al público».
La nueva investigación también fue bien recibida por la principal asociación de agricultores de Italia, Coldiretti.
La asociación advirtió de que la eventual implantación de Nutri-Score a nivel nacional y europeo afectaría profundamente a las ventas de las especialidades alimentarias italianas actualmente protegidas con las certificaciones de Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP).
«El aceite de oliva virgen extra, el Parmigiano Reggiano, el Prosciutto di Parma y el Gorgonzola son solo algunos de los productos de alta calidad Made in Italy rechazados por la etiqueta de colores que se está abriendo paso por toda Europa», escribió Coldiretti.
A pesar de la reciente avalancha de críticas, el sistema de etiquetado de origen francés ha sido adoptado por varios países europeos, entre ellos Alemania y Francia.
Nutri-Score también es considerado por muchos como el favorito entre los sistemas de etiquetado que la Comisión Europea elegirá para convertirse en la etiqueta oficial de la Unión Europea en la parte frontal del envase (FOPL) a finales de 2022.
Según Coldiretti, Nutri-Score «rechaza el 85 % del valor total de las DOP e IGP italianas, que la Unión Europea debería, por el contrario, proteger y valorar, especialmente durante la pandemia de COVID-19».
«Se trata de productos, como los quesos o los embutidos, que llevan consigo el trabajo de generaciones, productos cuya receta no puede modificarse», añadió Coldiretti.
Nutri-Score califica los alimentos basándose en una muestra de 100 gramos o 100 mililitros. Tiene en cuenta el contenido calórico, de grasas, azúcares y sal del producto. Los alimentos se etiquetan con una escala de colores y letras que va desde la más saludable, la «A verde», hasta la «E roja».

Como explicó el creador de Nutri-Score, Serge Hercberg, a Olive Oil Times en 2020, el FOPL está pensado para que los consumidores comparen productos pertenecientes a la misma categoría alimentaria.
Por ejemplo, Nutri-Score etiqueta el aceite de oliva virgen extra con una «C amarilla», la mejor puntuación para las grasas comestibles.
Refiriéndose a esa «C amarilla», Stefano Caroli, presidente de la Asociación de Molineros de Aceite de Oliva de Apulia (AFP), declaró a Olive Oil Times: «En este delicado momento, no necesitamos que Nutri-Score nos diga que el aceite de oliva no es tan bueno para la salud».
«Incluso se podría pensar que hay intereses en juego para que algunos excelentes productos italianos no tengan éxito en el mercado», añadió. «Por el futuro de Italia y el de las generaciones venideras, solo cabe esperar que seamos capaces de otorgar el valor adecuado a una cultura y un patrimonio gastronómicos que significan tanto. Lo hemos conseguido con muchos productos, pero aún no con el aceite de oliva virgen extra».
Coldiretti también señaló que están surgiendo problemas en países que ya han adoptado el Nutri-Score.
La asociación de agricultores citó la reciente decisión de una comisión del Senado español de pedir al Gobierno que suspenda la implantación de Nutri-Score en el país hasta que la Unión Europea designe su sistema de etiquetado oficial.
La comisión de Sanidad y Consumo del Senado afirmó que aprobó la moción para evitar «incertidumbres para las empresas del sector alimentario y confusión para los consumidores».
En la moción, los senadores españoles pidieron al Gobierno nacional que trabajara a nivel europeo para acordar una norma armonizada que promueva los productos con DOP e IGP.
Según el diario ABC, los partidarios de la moción de la comisión del Senado afirmaron que «miles de pequeños y medianos productores… ven su futuro en peligro».
Véase también: Estudio: el sistema de etiquetado Nutri-Score no desalienta el consumo de aceite de olivaAunque los senadores afirmaron que no consideraban que un sistema de etiquetado alimentario fuera perjudicial para el sector, añadieron que aún está por ver si Nutri-Score es la solución más eficaz.
Según los partidarios, varios elementos clave de la dieta mediterránea se ven penalizados por Nutri-Score, mientras que otros productos, como «las patatas fritas o las hamburguesas de las cadenas de comida rápida», suelen obtener una mejor puntuación.
Inicialmente, el Gobierno español tenía previsto introducir Nutri-Score a principios de 2021, pero el sector del aceite de oliva se opuso al plan.
Hace unos meses, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, afirmó: «El aceite de oliva es bueno para la salud y no puede llevar una etiqueta que diga que es malo». Además, tranquilizó al sector asegurando que Nutri-Score no se aplicaría a los productos de aceite de oliva.
El debate sobre la aplicación de Nutri-Score a los alimentos con DOP e IGP también está causando controversia en Francia, el primer país en adoptar el FOPL.
El ministro de Agricultura, Julien Denormandie, ha solicitado recientemente cambios en la forma en que Nutri-Score califica los alimentos.
Según el ministro, quien también ha subrayado que eliminar el Nutri-Score no es la solución, el sistema de etiquetado no debería penalizar a los productos con DOP e IGP.
Las declaraciones del ministro se producen poco después de que la Confederación General de Roquefort, una de las asociaciones de productores de queso con DOP más famosas de Francia, solicitara quedar exenta de Nutri-Score y
En una entrevista con AgriCulture, Denormandie afirmó que la metodología de Nutri-Score debería adaptarse para que «no acabe calificando nuestros quesos y nuestras DOP como malos».