Los productores españoles registran pérdidas, pero miran hacia la próxima temporada
Los nuevos datos confirman que la actual campaña olivarera española es la peor del siglo. No obstante, las lluvias caídas al final de la temporada alimentan las esperanzas de cara al futuro.
Los últimos datos publicados por la Agencia Andaluza de Información y Control Alimentario (AICA) revelan que, en diciembre de 2022, la producción total de aceite de oliva se redujo a la mitad en comparación con el mismo mes de 2021.
También se confirmó que la ralentización de las ventas de aceite de oliva está relacionada tanto con la reducción de la producción como con el aumento de los precios.
Más concretamente, la AICA informó de que en diciembre se produjeron 232 037 toneladas de aceite de oliva en toda España. Esta cifra es significativamente inferior a las aproximadamente 542 600 toneladas registradas en diciembre de 2021.
En los tres primeros meses de la campaña 2022/2023, España produjo 431 090 toneladas de aceite de oliva, según informó la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA-Jaén).
Luis Carlos Valero, portavoz de ASAJA-Jaén, afirmó que «se confirma la caída de la producción, lo que afectará a nuestra capacidad para cumplir los objetivos de almacenamiento. Dicha reducción también está relacionada con una ralentización de las ventas [en diciembre] en comparación con los meses anteriores».
Véase también: Abundan los retos para los productores de aceite de oliva españolesEn una nota de prensa, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) señaló que se habían comercializado 322 720 toneladas de aceite de oliva desde que comenzó la venta de la nueva campaña el pasado mes de octubre. Esto supone un 16 % menos que la campaña anterior.
Según Cristóbal Cano, secretario general de la UPA para el sector del olivo y el aceite de oliva, nos enfrentamos a «una campaña complicada y difícil, afectada por la baja producción. En resumen, la peor campaña del siglo».
Cano subrayó que, si bien el descenso está estrictamente relacionado con la menor producción, «la ligera contracción de las ventas no tiene nada que ver con el precio del aceite».
Rafael Sánchez de Puerta, presidente del sector del aceite de oliva de Cooperativas Agri-alimentarias de España, señaló que, aunque los precios del aceite de oliva han crecido de forma constante durante el último año, podrían haber alcanzado finalmente su punto álgido y ahora se espera que se mantengan estables.
En este sentido, Juan Luis Ávila, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias (COAG Jaén), señaló que «a pesar de las subidas del precio del aceite de oliva, los costes de producción del aceite de oliva han aumentado hasta los 8 euros por kilogramo, lo que significa que [el precio del aceite de oliva] sigue estando por debajo de esos costes».
Los productores de aceite de oliva llevan tiempo lamentando cómo el aumento de los costes de la energía, el combustible, los fertilizantes y los plásticos repercute en los costes generales de producción.
Sánchez de Puerta también señaló el aumento de los costes de producción como uno de los principales obstáculos para los productores de aceite de oliva. Según informó Agroinformación, Sánchez de Puerta argumentó que el reciente aumento de los precios era de esperar cuando la producción descendió.
«Si queremos luchar contra la subida del precio del aceite, debemos luchar contra la sequía en el olivar y, por ejemplo, aumentar la superficie regable», añadió.
Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a finales de 2022, los productores, las almazaras, las embotelladoras y el Patrimonio Comunal Olivarero habían elaborado 625 667 toneladas de aceite de oliva.
Cano señaló que la menor producción en diciembre también podría atribuirse a las frecuentes lluvias, que han afectado al número de días en que los trabajadores pueden recolectar aceitunas.
«Afortunadamente, la lluvia llegó y se afianzó. Sin embargo, las precipitaciones de las últimas semanas no han sido suficientes para revertir las malas condiciones de los campos, ni siquiera remotamente», dijo Cano, aludiendo a los efectos de la prolongada sequía y las olas de calor en Europa sobre el cultivo del olivo.
«Ahora esperamos que siga lloviendo, que de aquí a la primavera caigan 350 o 400 litros de agua más. Si eso ocurriera, podríamos garantizar una temporada normal, lo que nos ayudaría a impulsar la producción para la próxima cosecha», añadió.
Ante la confirmación de la caída de la producción, los productores han identificado formas de satisfacer las necesidades de consumo y exportación de aceite de oliva. «También esperamos que la reducción del IVA del 10 al 5 por ciento aprobada por el Gobierno y la menor producción nos permitan aumentar el número de consumidores», concluyó Cano.