Europa aprueba un controvertido herbicida
La UE ha renovado por un período de cinco años la autorización del glifosato, un principio activo de los herbicidas que la OMS ha clasificado como carcinógeno.
El 27 de noviembre, la Comisión Europea aprobó la renovación de la autorización del glifosato, un principio activo presente en muchos herbicidas comunes.
Dieciocho Estados miembros de la UE votaron a favor de la renovación de la licencia por un periodo de cinco años, con nueve votos en contra y una abstención. Se opusieron a la renovación Austria, Bélgica, Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo y Malta.
Alemania cedió a la presión de las empresas, haciendo caso omiso de sus propios ciudadanos y del Parlamento Europeo para darle a la industria química un regalo de Navidad anticipado.
Pero fue el voto de Alemania el que inclinó la balanza a favor de la renovación por cinco años. Con Alemania a favor, se superó por un estrecho margen el umbral requerido del 65 % (de la población de la UE), de acuerdo con las reglas de la mayoría cualificada.
Christian Schmidt, ministro de Agricultura de Alemania, aparentemente actuó por su cuenta cuando votó a favor de la moción. La canciller alemana, Angela Merkel, confirmó en una rueda de prensa que Schmidt, miembro de su partido Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana (CDU/CSU), no representaba la posición del Gobierno alemán.
Se esperaba que Schmidt se abstuviera en nombre de Alemania, tal y como hizo en una votación anterior. Esto causó un revuelo político en Alemania, donde se están llevando a cabo esfuerzos para formar una coalición después de que las elecciones de septiembre no dieran lugar a un gobierno mayoritario. Barbara Hendricks, ministra de Medio Ambiente y miembro del Partido Socialdemócrata (SPD), calificó la actuación de Schmidt de abuso de confianza.
Las organizaciones de la sociedad civil están decepcionadas porque la moción se aprobó a pesar de una petición de 1,3 millones de ciudadanos europeos que pedían la prohibición del pesticida. Por su parte, la propuesta del Parlamento Europeo había sido su eliminación gradual en los próximos cinco años.
En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasificó el glifosato como «probablemente cancerígeno para los seres humanos», pero otros estudios lo contradicen. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas, el glifosato es seguro para su uso.
Monsanto esperaba que la licencia se renovara por 15 años y no por cinco, y tuiteó que «el glifosato ha cumplido todos los requisitos para una renovación completa de 15 años». El glifosato es el ingrediente activo del Roundup de Monsanto.
Copa y Cogeca, la organización de agricultores de la UE, también expresaron su decepción por el hecho de que la renovación se limitara a cinco años, al igual que European Crop Protection, que representa a la industria de los plaguicidas, cuyo portavoz afirmó que las organizaciones que hacen campaña contra el glifosato «se basan en el miedo más que en la ciencia».
Luis Morago, director de campaña de Avaaz, una de las organizaciones que presionó para que se prohibiera, hizo este comentario en la web de Euractiv: «Monsanto pensaba que conseguiría 15 años de glifosato con los ojos cerrados, pero tuvo que luchar con uñas y dientes para conseguir cinco con restricciones. Hoy, Alemania ha cedido a esa presión corporativa, haciendo caso omiso de sus propios ciudadanos y del Parlamento Europeo para darle a la industria química un regalo de Navidad anticipado».
«Pero no podrán proteger a Monsanto por mucho tiempo de la abrumadora oposición pública al veneno en nuestros alimentos y parques infantiles».