Sustituir las grasas saturadas por alimentos típicos de la dieta mediterránea reduce el riesgo de enfermedades cardíacas
Un estudio de Harvard reveló que sustituir el uno por ciento de las grasas saturadas de la dieta por alimentos saludables puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
A veces, pequeños cambios en la dieta pueden suponer una mejora significativa para la salud. Una nueva investigación de la Universidad de Harvard revela que sustituir el 1 % de la ingesta diaria de grasas saturadas por alimentos propios de la dieta mediterránea
(MedDiet) puede reducir el riesgo cardiovascular entre un 6 % y un 12 %.
Véase también: Beneficios del aceite de oliva
para la salud
Esto se traduce en reducir el consumo de carne, leche y mantequilla y sustituirlos por componentes alimenticios nutritivos como cereales integrales, proteínas vegetales y grasas insaturadas. Los resultados se suman al amplio conjunto de pruebas que demuestran las ventajas para la salud de este plan de alimentación.
En la investigación publicada en el British Medical Journal, se realizó un seguimiento de 115 000 adultos entre 1984 y 2010. Ninguno de los participantes padecía enfermedades crónicas al inicio del estudio. Cada cuatro años, se les preguntaba sobre su dieta y se registraban los indicios de enfermedad coronaria. Se identificaron las muertes que se produjeron durante ese periodo de 26 años.
Al evaluar los resultados de sustituir las grasas saturadas por alimentos saludables, el equipo de investigación examinó varios ácidos grasos por separado. La sustitución del ácido láurico y el ácido esteárico dio lugar a una reducción del riesgo cardiovascular de entre el 6 % y el 8 %, mientras que la sustitución del ácido palmítico supuso una disminución del riesgo de entre el 10 % y el 12 %.
Además, el estudio reveló que un aumento moderado en la ingesta de grasas saturadas producía un incremento del riesgo cardiovascular. Los participantes que consumían un 5 % más de grasas saturadas tenían un 25 % más de probabilidades de padecer una enfermedad coronaria a lo largo de un periodo de 28 años.
Dado que una disminución del 1 % en el consumo de grasas saturadas puede marcar la diferencia, resulta útil saber cómo se traduce esta cantidad en la dieta.
El profesor adjunto Qu Sun, miembro del equipo de investigación, proporcionó un ejemplo a Olive Oil Times: «Una taza de leche entera contiene aproximadamente 5 gramos de grasas saturadas, lo que equivale al 2 % de la energía para un adulto medio. Para una persona que reduzca el consumo de leche entera en una taza al día durante veinte años, los efectos sobre la salud pueden ser bastante significativos. Por eso creo que la reducción del riesgo del 12 % no es realmente sorprendente», afirmó.
Los autores recomendaron sustituir las grasas saturadas por alimentos de la dieta mediterránea, ya que contienen grasas saludables y son ricos en nutrientes. Además, los estudios relacionan este plan de alimentación con una reducción del 30 % en la incidencia de enfermedades coronarias. La dieta incluye frutas, verduras, frutos secos, semillas y legumbres.
También incluye dos excelentes fuentes de grasas saludables: el aceite de oliva, rico en grasas monoinsaturadas, y el pescado azul, rico en ácidos grasos omega-3. Los hallazgos y recomendaciones tienen una importancia considerable, ya que las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en EE. UU., según los CDC.