Comprender el papel de la ingesta de grasas en la salud de la piel
Si sufres de problemas cutáneos persistentes, como acné, irritación y picor, quizá haya más cosas que puedas hacer además de limitarte a buscar tratamientos tópicos.
Una piel sana, sin imperfecciones y con un aspecto radiante, es algo más que la simple aplicación externa de productos tópicos.
De hecho, la salud del órgano más grande de tu cuerpo comienza en el interior y está influenciada por varios factores, entre ellos la ingesta de grasas saludables, la salud intestinal y el estado de la microbiota, así como tu entorno de vida externo.
Comprender el papel que desempeña cada uno de ellos y cómo maximizar su influencia positiva es la clave para una piel sana y radiante.
La estructura anatómica de la piel, que junto con sus estructuras accesorias constituye el sistema tegumentario del cuerpo, es una serie de capas que actúan como barrera protectora frente a los elementos y órganos internos del cuerpo. La dermis contiene una serie de vasos sanguíneos, vasos linfáticos, folículos pilosos y glándulas sudoríparas, muchos de los cuales actúan como vías de salida o poros desde el interior del cuerpo. Los métodos naturales de desintoxicación del cuerpo envían fluidos y residuos a través de estos poros al entorno externo para su eliminación.
El mantenimiento del funcionamiento óptimo de los poros y la piel depende de varios factores, y no aprovechar al máximo la eficacia de cada uno de ellos puede provocar acné, brotes, piel seca y un mal aspecto general.
Uno de los principales factores que influyen en la salud de la piel es la dieta y la nutrición. Numerosos estudios han demostrado la relación entre la salud intestinal y la salud de la piel, analizando la influencia de los probióticos y prebióticos en la optimización de la salud cutánea mediante la ausencia de afecciones cutáneas.
La mayor parte de la acción de los prebióticos y probióticos se debe a su capacidad para modular el sistema inmunitario, lo que les permite producir péptidos antimicrobianos que combaten los patógenos. Además, la propia piel está compuesta por millones de microbios. Consumir una cantidad adecuada de microbios en nuestra dieta es esencial para reponer la microbiota cutánea y ayudar a garantizar que se mantenga en un equilibrio óptimo.
El argumento a favor de la dieta, sin embargo, va más allá del simple consumo de alimentos saludables para el intestino y aborda también el papel de las grasas saludables y otros macro y micronutrientes en nuestra dieta, así como su impacto en la salud de nuestra piel.
Un estudio que analizó la relación entre la dieta y el acné encontró pruebas que respaldan la mejora de la salud de la piel mediante el consumo de ácidos grasos omega-3 y omega-6. Conocidos como ácidos grasos esenciales (AGE), debido a la incapacidad del cuerpo para producirlos internamente, estos tienen fuertes propiedades antiinflamatorias y desempeñan un papel clave en la secreción de las prostaglandinas deseables dentro del cuerpo. Las prostaglandinas son sustancias similares a las hormonas que pueden dictar las acciones que deben llevar a cabo órganos y vías específicas.
Al reducir la inflamación en el organismo mediante una ingesta adecuada de AGE, se optimiza la salud de la piel al aumentar la cantidad de ácido linoleico en el cuerpo. Este nutriente es un precursor de la extracción de AGE y se ha demostrado que las personas que sufren de acné presentan una deficiencia de ácido linolénico, lo que indica que es un componente esencial de la vía del organismo para generar células cutáneas normalizadas. Además, otros estudios han demostrado que la intervención con lípidos dietéticos en aquellas personas que muestran signos de irritación cutánea puede resultar un tratamiento eficaz.
Obtener los AGE adecuados a través de la dieta resulta muy accesible gracias a alimentos como el pescado, las semillas de lino y el aceite de oliva. Rico en omega 6 y omega 3, el aceite de oliva es una excelente opción de aceite vegetal para aumentar la ingesta de grasas con propiedades antiinflamatorias, lo cual es especialmente valioso dado que, para muchas personas, el pescado puede no ser un alimento que elijan comer con regularidad.
Pero si consumes mucho aceite de oliva, te esfuerzas por mantener una flora intestinal sana y sigues teniendo problemas de piel, hay otro factor que podría ser el culpable: tu entorno de convivencia. Así es, tus compañeros de piso podrían estar causándote el acné.
Un estudio reciente ha demostrado que la ocupación del hogar está relacionada con cambios en la microbiota cutánea.
Este estudio, el primero de su tipo, investigó la relación entre el entorno microbiano del residente, sus compañeros de vivienda y otras personas que no conviven con él, analizando cómo estas interacciones físicas o la falta de ellas podrían afectar a la salud de la piel. Demostraron que la ocupación del hogar está correlacionada con ciertos tipos de bacterias y con los cambios en la diversidad bacteriana de la piel, lo que puede tener un impacto tanto positivo como negativo en el residente.
Aunque se necesita más investigación para determinar cómo garantizar directamente que el efecto de los convivientes sea beneficioso y no la causa de brotes cutáneos, la base de esta investigación, que demuestra que nuestras interacciones humanas cotidianas tienen un impacto en la salud de nuestra piel, es fundamental. Ofrece un amplio margen para la ampliación y la investigación futura, a medida que buscamos comprender cómo obtener y mantener una salud cutánea óptima.
Ya sea mediante un mayor consumo de grasas, la mejora de las relaciones con las personas con las que convivimos o un esfuerzo más dedicado a maximizar la salud intestinal basada en prebióticos y probióticos, ser consciente del estado de la piel y de los factores ambientales, así como del perfil dietético diario, es el primer paso para lograr una salud cutánea óptima.