A study in Spain encontró que la intervención temprana con una dieta mediterránea complementada con extra virgin El aceite de oliva (AOVE) y los pistachos reducen la incidencia de diabetes mellitus gestacional (DMG) y mejoran los resultados para la madre y el bebé.

De acuerdo con la American Diabetes AssociationLa DMG es un importante problema de salud pública que crea complicaciones en el siete por ciento de todos los embarazos. La prevalencia de DMG está aumentando a medida que la obesidad, el estilo de vida sedentario y la edad avanzada en el embarazo se vuelven más comunes.

Estudios anteriores han revelado que la adhesión a la Mediterranean diet disminuye el riesgo de DMG, pero este es el primer estudio aleatorizado y controlado de cómo una dieta mediterránea suplementada influye en las tasas de DMG, así como en el parto prematuro, la cesárea de emergencia y el trauma perineal.

Para este estudio, realizado por el Hospital Clínico de San Carlos en Madrid, se invitó a las mujeres 2,418 a participar cuando acudieron a su primer ultrasonido de embarazo, entre ocho y doce semanas. De ese número, 1,000 cumplió con los criterios del estudio inicial de tener 18 años de edad o más, no tener intolerancia a las nueces ni a los AOVE y experimentar su primer embarazo. También se descartó cualquier afección médica o terapia farmacológica que pudiera comprometer la efectividad de la dieta de prueba. De 1,000, 874 permaneció en el estudio y participó durante todo el nacimiento de sus bebés.

Los participantes se asignaron al azar al grupo de intervención (IG) o al grupo de control (CG). A ambos grupos se les dieron las mismas pautas mediterráneas básicas, que incluían dos o más porciones diarias de verduras, tres o más porciones de frutas (excepto los jugos de frutas), tres porciones diarias de productos lácteos desnatados y cereales integrales, dos a tres porciones semanales de Leguminosas, y consumo moderado a alto de pescado.

También se les pidió que consumieran bajas cantidades de carnes rojas y procesadas, y evitaran los granos refinados, los productos horneados procesados, el pan en rebanadas, los refrescos, los jugos frescos, las comidas rápidas y las comidas precocinadas. Además, se recomendó que caminen al menos 30 minutos al día.

Además de las recomendaciones básicas, los participantes de 434 en el grupo de intervención recibieron orientación de dietistas una semana antes del inicio del estudio. Se les recomendó consumir al menos 40 mL de AOVE y un puñado (25-30 gramos) de pistachos al día. Para asegurarse de que tuvieran acceso a la cantidad mínima de aceite y nueces recomendados, cada participante de IG recibió 10 litros de EOO y dos kilogramos de pistachos tostados.

Por el contrario, las parteras aconsejaron a los participantes del grupo de control de 440 que restringieran el consumo de grasa dietética, incluidas las nueces y el AOVE.

Durante la duración de sus embarazos, tanto el IG como el CG tuvieron las mismas evaluaciones de laboratorio de práctica estándar, en la semana de gestación de 24-28, en las semanas de 36-38 (tercer trimestre) y en el parto. Para ambos grupos, se reforzó la orientación nutricional en cada visita. Hasta el parto, todos fueron examinados para detectar diabetes gestacional, aumento de peso gestacional e hipertensión inducida por el embarazo. Se dieron recomendaciones dietéticas individuales en los casos en que el paciente podría estar consumiendo demasiadas calorías.

Con la misma frecuencia de orientación, pruebas e intervención del proveedor de salud, las experiencias gestacionales y de parto de los grupos de intervención y control fueron significativamente diferentes.

De los participantes del estudio 974, a 177 se les diagnosticó diabetes gestacional. Las personas con DMG en el grupo de control numeraron 103, mientras que las del grupo de intervención, el grupo cuya dieta incluyó AOVE y pistachos adicionales, numeradas como 74. Además, aquellos en el IG con diabetes gestacional tuvieron tasas significativamente reducidas de GDM tratada con insulina. Y menos de los diagnosticados con GDM en el IG requirieron insulina que los diagnosticados con GDM en el GC.

Además de experimentar menos incidencias de DMG, el grupo de intervención tuvo menos bebés con bajo peso al nacer. Según el Hospital de Niños de Filadelfia, “bajo peso al nacer es un término que se usa para describir a los bebés que nacen con un peso inferior a 2,500 gramos (5 libras, 8 onzas).

En contraste, el recién nacido promedio pesa alrededor de 8 libras ”. En el grupo de control, se evaluó que los bebés con 17 tienen bajo peso al nacer, en comparación con solo cinco bebés con bajo peso al nacer en el grupo de intervención. Además, veinticinco de los bebés del grupo de control se consideraron pequeños para su edad gestacional, en comparación con cinco en el grupo de intervención.

Además, en el momento del nacimiento, menos madres en el grupo IG experimentaron hipertensión inducida por el embarazo, traumatismo perineal e infecciones del tracto urinario. Y, aunque se brindó asesoramiento nutricional a ambos grupos, el aumento de peso gestacional del participante fue significativamente menor en las semanas 24-28 y en las semanas 36-38 para los participantes en el grupo de intervención.

Se han realizado estudios previos sobre la intervención nutricional en la diabetes gestacional utilizando una variedad de pautas dietéticas, entre las que se incluyen los métodos dietéticos alternativos del Mediterráneo (aMED), Enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH) y el Índice alternativo de alimentación saludable (aHEI).

Las intervenciones utilizadas en estas fueron diferentes a las del presente estudio. Algunos estudios basan sus recomendaciones en la restricción de las grasas saturadas y el consumo de carbohidratos con un índice glucémico bajo. Si bien otros estudios proporcionaron recomendaciones como esta, este es el primer estudio para medir los resultados de un aumento específico del AOVE y las nueces en las dietas de las mujeres embarazadas, además de proporcionar suministros gratuitos a los participantes.

De acuerdo con los resultados de este estudio, el aumento del AOS y el consumo de pistacho fueron claramente beneficiosos. Como una fuente rica de ácidos grasos monoinsaturados, se sabe que el AOVE disminuye los niveles de glucosa después de comer y reduce la inflamación.

Los investigadores también plantean la hipótesis de que en la población de este estudio, el uso liberal del aceite de oliva puede haber facilitado una mayor ingesta de verduras, que tradicionalmente se comen con aceite de oliva en la cocina española.



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