La Rioja preserva su patrimonio olivarero para mejorar la producción

El Gobierno de La Rioja lleva a cabo un proyecto plurianual destinado a la recuperación y conservación de variedades autóctonas de olivo con el fin de elaborar aceites de oliva únicos.

La recuperación y conservación de variedades autóctonas de olivo, con el fin de ampliar el banco institucional de variedades de La Rioja, es el objetivo de una iniciativa plurianual puesta en marcha por el Gobierno de esta comunidad autónoma española, en colaboración con los olivareros locales.

Para ello, el Gobierno, a través de su Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, ha estado recolectando material vegetal de olivos con características singulares relacionadas con la productividad, la edad del olivo, el tipo de variedad y la resistencia a las enfermedades. Los ejemplares se recogen con la ayuda de los olivicultores riojanos.

Una vez entregadas al Ministerio, las muestras se analizan, completando identificaciones genéticas que podrían ayudar a determinar si los árboles presentan rasgos de interés para el banco. Cuando es así, se obtienen plantas de brotes terminales para multiplicarlas y conservarlas con vistas a su posterior examen y selección en la Finca La Grajera.

La Finca La Grajera es la finca institucional situada cerca de Logroño donde el Gobierno de La Rioja mantiene cultivos experimentales de importancia para la Comunidad, como la vid y el olivo. Los olivos se extienden a lo largo de ocho hectáreas en La Grajera.

El complejo de La Grajera alberga también la bodega institucional de La Rioja y una almazara experimental creada en 2006 para la gestión exclusiva de proyectos de I+D sobre los aceites de oliva de La Rioja. La clasificación de las variedades autóctonas de olivo y el análisis de su rendimiento en cultivos superintensivos forman parte de estos esfuerzos de investigación.

Desde que se puso en marcha esta iniciativa para recuperar variedades autóctonas de olivo en 2015, se han identificado cien olivos aptos, de los cuales se extrajo material de 74. Esto ayudó a identificar cinco variedades de olivo no catalogadas anteriormente: Picudillo, Negral, Picudo, Aceitunero y Picalaceña-Cirujal. Si bien la presencia de algunas de ellas parece limitarse a una única localidad, la Negral parece haberse localizado en un mayor número de municipios. También se han reconocido otras variedades autóctonas de la Rioja, como la Rendondilla, la Royuela, la Machona o la Empeltre. Desde 2007, el banco de germoplasma de La Grajera ha logrado reunir y plantar 141 variedades de olivo diferentes.

Las variedades autóctonas son un vehículo para reflejar la singularidad que distingue a determinados productos agroalimentarios en un contexto global en el que predomina la homogeneidad. En este sentido, la labor de La Grajera ha sido fundamental en la identificación, selección y multiplicación de productos agroalimentarios de La Rioja, de los cuales un buen ejemplo fue el Tempranillo Blanco, una variedad de uva muy distintiva que, gracias al minucioso trabajo de La Grajera en la última década, comenzó a florecer entre muchos productores de vino de la comunidad.

El esfuerzo por recuperar variedades de olivo pretende seguir un camino similar. Se elaborarán aceites de oliva monovarietales para comprobar su calidad y analizar su rendimiento en cultivos de mayor volumen. La Grajera cuenta con una amplia experiencia en la producción de aceite de oliva y, de hecho, es la encargada de elaborar los aceites de oliva institucionales del Gobierno de La Rioja.

La conservación de estas variedades autóctonas de olivo es esencial para obtener mejores plantas que puedan ayudar al sector olivarero de La Rioja a conseguir cosechas más rentables, de mayor calidad y con un carácter distintivo. La Rioja cuenta con una Denominación de Origen Protegida, Aceite de La Rioja, constituida en 2004 para proteger los aceites de oliva producidos en esta comunidad, donde la olivicultura es centenaria.

La campaña de este año para recuperar variedades autóctonas se centra en variedades desconocidas o minoritarias que presentan rasgos especiales que pueden contribuir a una mayor calidad y rentabilidad comercial, así como en olivos muy antiguos de las variedades Redondilla-Redondal y Royuela-Arróniz de diferentes zonas de La Rioja, con el fin de completar su selección genética. La campaña se prolongará hasta diciembre de 2018.