Los agricultores marroquíes combaten el cambio climático con olivos e innovación
El cambio climático está transformando el paisaje de Marruecos y planteando graves retos al sector agrícola. En la provincia de Al Haouz, los agricultores, gracias a su resiliencia, han tomado medidas para adaptarse, y el resultado es una floreciente industria olivarera.
En la provincia de Al Haouz, en Marruecos, los agricultores han adoptado técnicas para adaptarse al cambio climático y los resultados están dando sus frutos. La tierra ha mejorado, los rendimientos han aumentado, los ingresos han crecido y las mejores oportunidades de empleo han frenado la oleada de migración del campo a la ciudad.
La escasez de agua es uno de los efectos más problemáticos del cambio climático en Marruecos. Según el Banco Mundial, una grave sequía provocó que el crecimiento económico del país se redujera un 1,5 % en 2015. Sin embargo, los olivareros de Al Haouz están produciendo más y ganando más que en el pasado.
«Los jóvenes solían emigrar a la ciudad en busca de trabajo»,
Los agricultores, que antes obtenían una media de unos 20 kg de fruta por árbol al año, ahora obtienen 120 kg o más de cada árbol, según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Estos impresionantes resultados se deben en gran medida al riego por goteo, un método de liberación lenta que lleva el agua directamente a las raíces de las plantas.
Dado que el riego por goteo es más eficiente, los agricultores pueden regar los campos durante todo el año, lo que hace viable el cultivo de productos comerciales, como las aceitunas, y los alimentos básicos de los que se nutren, como las habas, los guisantes y los melones. El riego por goteo también les deja más agua potable.
La erosión es otro efecto del cambio climático que amenaza el suministro de agua de la región y el sustento de los marroquíes rurales. En las montañas del Atlas, a medida que el suelo se secaba, la vegetación desapareció. Sin tierras para el pastoreo, los ganaderos no podían criar animales. La tierra se deslizaba por las laderas empinadas y desnudas hasta llegar a los embalses.
En un proyecto que abarca casi 50 000 acres, los residentes combatieron la erosión mediante la construcción de terrazas y la plantación de olivos, lo que estabiliza el suelo y retiene el agua. Los agricultores han podido volver a la cría de ganado y ahora también tienen aceitunas que vender para obtener ingresos adicionales.
En general, los agricultores dependen menos de la lluvia. La nueva vegetación ha creado un nuevo microclima, y la tierra está más blanda y menos seca, según informó el FIDA.
El aumento de los rendimientos también puede atribuirse a los nuevos métodos de poda, recolección y almacenamiento, que han adoptado alrededor del 90 % de los agricultores de la región. Utilizan equipos eléctricos, como tijeras de podar a batería y rastrillos vibratorios para árboles. Además, según Reuters, los agricultores que antes almacenaban las aceitunas durante uno o dos meses ahora las prensan en un plazo de 24 horas, lo que mejora la calidad y los precios de venta.
La capacidad de los agricultores para cambiar su enfoque y acceder a equipos modernos ha sido posible gracias a las subvenciones gubernamentales y a la financiación facilitada a través de los proyectos de desarrollo agrícola del FIDA. El Proyecto de Desarrollo de la Cadena de Valor Agrícola en las Zonas Montañosas de la Provincia de Al-Haouz es un proyecto de 9,1 millones de dólares, diseñado para aliviar la pobreza rural mediante la mejora de la cadena de valor de tres cultivos: manzanas, corderos y aceitunas.
El programa quinquenal, cuya finalización está prevista para este año, parece haber alcanzado sus objetivos. Además de impulsar la producción, ha ayudado al sector olivarero a innovar con infraestructuras que incluyen modernas prensas de aceitunas y un laboratorio. El acceso de los productores al mercado ha mejorado y el programa ha creado oportunidades atractivas para los jóvenes y las mujeres.
Cuando el cambio climático empañó las perspectivas del sector agrícola, la gente comenzó a emigrar a la ciudad. El Badaoui Abdelatif, de 30 años, declaró a Reuters que pensó en marcharse. Pero ahora forma parte de un equipo de apoyo agrícola que asesora sobre la salud de los árboles y proporciona asistencia y equipos para la cosecha a los agricultores. Los técnicos ganan bastante más de 23 000 dólares por cuatro meses de trabajo.

FIDA/N. Muzurovi
«Con toda la formación y el equipo que hemos recibido, la situación es más estable para los jóvenes aquí, nuestra calidad de vida es mejor y ya no pienso en marcharme», afirmó. Este es un sentimiento que se extiende cada vez más entre los jóvenes.
Las mujeres han pasado de las tareas domésticas a la fuerza laboral. Se encuentran entre las personas contratadas como proveedoras de servicios y están aprovechando otras oportunidades, lo que les ofrece una independencia económica que muchas no habían conocido antes. Según Reuters, entre las iniciativas se incluyen una cooperativa formada íntegramente por mujeres y un equipo de prensado de aceitunas propiedad de mujeres.
Cuando la gente no puede cultivar alimentos debido a los cambios en los patrones climáticos, emigra, lo que pone en peligro la seguridad alimentaria de países enteros, según el FIDA. Pero en Al Haouz, el éxito de las iniciativas de desarrollo ha dado lugar a una floreciente industria del olivo, que ha ampliado las oportunidades y estabilizado los ingresos, por lo que la migración ha disminuido.