Los drones llevan a los productores españoles a la nueva era del cultivo del olivo
El centro de vuelos experimentales Atlas, en España, ofrece tecnología de drones que está transformando la forma en que los productores abordan el cultivo del olivo.
Siempre asociada a los placeres culinarios que ofrece un aceite de oliva de gran calidad, España dedica 2,5 millones de hectáreas de terreno a los olivares. En algunas regiones, cada olivo comercial cuenta con sus propias coordenadas GPS para realizar un seguimiento y supervisar este preciado recurso. Como líder del mercado mundial del aceite de oliva virgen extra, España también está a la vanguardia en lo que respecta a las nuevas tecnologías de cultivo del olivo.
El cultivo tradicional del olivo y las explotaciones ultramodernas conviven en Jaén, lo que convierte a la región en un escenario ideal para los avances tecnológicos.
Con una producción de más de 1,5 millones de toneladas al año, la mitad de las cuales proceden de la provincia de Jaén, España conoce el cultivo del olivo desde la época romana. Es posible que los antiguos habitantes de la Península Ibérica nunca hubieran imaginado un ejército de drones sobrevolando los cultivos para garantizar que las aceitunas crezcan a la perfección, pero esta visión aparentemente futurista constituye el próspero presente de Jaén.
Para saber más sobre los últimos avances tecnológicos de España aplicados a los olivares, Olive Oil Times habló con Anastasio Sánchez, director del Centro de Vuelos Experimentales Atlas en Villcarillo, Jaén.
¿Qué hace ATLAS y en qué medida es relevante su labor para la producción de aceite de oliva en España?
El Centro de Vuelos Experimentales Atlas ofrece a la comunidad aeronáutica internacional un aeródromo equipado con instalaciones y servicios tecnológicos de excelencia y un espacio aéreo adecuado para realizar pruebas de vuelo con sistemas aéreos no tripulados (UAS/RPAS, comúnmente conocidos como «drones»). Su infraestructura pionera es única en España y en Europa.

Anastasio Sánchez
Atlas desempeñará un papel central durante la conferencia UNVEX Eco-Agro, que se celebrará del 9 al 11 de octubre en Sevilla y en el Centro Atlas. Este evento será una especie de cumbre nacional sobre la aplicación de drones en proyectos agrícolas y medioambientales. Se centrará en promover la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar la productividad y la competitividad en la agricultura, así como para la protección de los espacios naturales.
¿Cuáles son las ventajas de aplicar la robótica aérea y los drones a la agricultura y los olivares?
Sánchez: La principal ventaja de la agricultura de precisión, a la que se aplica este tipo de tecnología, es la reducción de costes. La posibilidad de centrar los tratamientos necesarios para optimizar las cosechas en zonas concretas de las explotaciones mejora enormemente la rentabilidad de los cultivos. Todo ello conduce a una reducción del impacto medioambiental de las actividades agrícolas, con un ahorro de agua y de productos fitosanitarios.

¿Cuáles han sido las contribuciones más significativas de los avances tecnológicos en el sector de los drones al cultivo del olivo?
Desde un punto de vista técnico, la aplicación de estas tecnologías a los olivares permite a los agricultores evaluar, de forma muy localizada, índices de humedad, estrés hídrico, etc. Se están desarrollando mediciones de otros parámetros en los olivares, como la cantidad de nutrientes y microelementos presentes, y tanto ATLAS como el CATEC (Centro de Tecnologías Aeroespaciales Avanzadas) están muy involucrados en ello.
¿Cómo está contribuyendo Atlas a estos avances, en Jaén, Andalucía y el resto de España?
Atlas ya está contribuyendo de manera significativa a estos avances. De hecho, ha sido la sede del proyecto Mochuelo, una iniciativa financiada por la Diputación Provincial de Jaén y destinada a realizar un estudio de viabilidad sobre el uso de drones en la monitorización de olivares. Algunas de las empresas que han realizado sus vuelos en Atlas participan activamente en el desarrollo de servicios de agricultura de precisión. Además, CATEC y Atlas se han integrado en un consorcio liderado por ASAJA-Jaén (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), en el que Atlas acogerá un proyecto para explorar las ventajas de la agricultura de precisión dirigido exclusivamente al cultivo del olivar.
Asimismo, como una de las sedes del foro UNVEX Eco-Agro de este mes, Atlas se convertirá en el centro de atención para la aplicación de técnicas basadas en drones a la agricultura.

En su opinión, ¿cómo se compara el desarrollo tecnológico del cultivo del olivo en Jaén con el de otras regiones del mundo?
Como principal región productora de aceite de oliva del mundo, Jaén tiene que ser punta de lanza en la aplicación de nuevas técnicas y tecnologías. Hoy en día, en Jaén conviven tanto el cultivo tradicional del olivo como las explotaciones ultramodernas, lo que convierte a la región en un escenario ideal para los avances tecnológicos, ya que es posible aplicar estas innovaciones a todo tipo de cultivos. La implicación de los agricultores en el proceso de modernización conlleva una mayor eficiencia en todos los ámbitos, desde el puramente agrícola hasta los aspectos económicos y medioambientales. Se trata de una sinergia que, en última instancia, potencia el prestigio internacional del aceite de oliva español en su conjunto, y del aceite de Jaén en particular.
¿Cuáles cree que serán los retos más inmediatos para la industria española en la aplicación de estas tecnologías a la agricultura, y cómo cree que podrían superarse?
Hay varios aspectos que serán importantes; el marco normativo debe allanar el camino para el correcto desarrollo de nuevas técnicas; por supuesto, incluyendo las restricciones necesarias para mantener un compromiso total con la seguridad de las operaciones. La implicación de las administraciones, las universidades y los centros de investigación traerá avances en I+D que crearán un flujo de conocimiento necesario para la aplicación generalizada de estas técnicas.
Por otro lado, las empresas privadas deben ser capaces de aplicar estas técnicas de manera eficiente y a un coste asequible, tanto en grandes plantaciones como en explotaciones más modestas (que son la mayoría en Jaén). Y, por último, las asociaciones de agricultores, regantes y otras partes implicadas acabarán aplicando estas técnicas no como un coste añadido, sino como una inversión que, a medio plazo, se traducirá en una mayor eficiencia en el uso del agua y de los productos fitosanitarios y, por lo tanto, aumentará los beneficios.