Un proyecto piloto pondrá a prueba una nueva etiqueta ecológica para los envases de alimentos europeos

Se espera que los productores de aceite de oliva se beneficien de este programa, que evalúa la sostenibilidad de un alimento en función de cuatro criterios, entre los que se incluyen las emisiones de carbono.

Un nuevo proyecto piloto respaldado por algunas de las mayores empresas de producción alimentaria del mundo comenzará a probar una plataforma de etiquetado ecológico en más de 100 productos que se venden en el Reino Unido el próximo otoño.

El objetivo es ofrecer a los consumidores un sistema de etiquetado similar al de un semáforo en los envases de los alimentos, para que puedan evaluar de un vistazo el grado de respeto medioambiental de los envases que compran.

Los sistemas Mondra y EIT son únicos a nivel mundial, ya que ambos permiten comparar dos productos del mismo tipo en función de sus méritos individuales mediante un análisis completo del ciclo de vida del producto.– Jago Pearson, director de estrategia de Finnebrogue

Empresas como Nestlé, Co-Op, Tyson Foods y Sainsbury’s forman parte del consejo de administración de la nueva organización, Foundation Earth, que está probando la nueva plataforma con el apoyo de Mondra, una empresa consultora que ha desarrollado las etiquetas.

Véase también: Un gasto de 100 000 millones de euros de la UE no logra reducir las emisiones en el sector agrícola, según una auditoría

«Foundation Earth es la culminación de años de trabajo de nuestro consorcio EIT Food y de instituciones como la Universidad de Oxford», declaró Andy Zynga, director ejecutivo de EIT, a The Guardian. «Aportará un sistema de etiquetado en la parte frontal del envase creíble y claro para los productos alimenticios en todo el continente».

Según la fundación, se espera una implantación completa para 2022 si la prueba piloto tiene éxito.

Los alimentos incluidos en el proyecto piloto de etiquetado tipo semáforo se evaluarán según criterios que incluyen la contaminación del agua, la pérdida de biodiversidad, el consumo de agua y las emisiones totales de carbono; mediciones que tendrán en cuenta el ciclo de vida de cada producto etiquetado.

Foto: Foundation Earth

Las emisiones de carbono determinarán el 49 % de la etiqueta ecológica final de un producto, mientras que los demás criterios tendrán un peso del 17 % cada uno. Los consumidores podrán entonces comparar productos dentro de una categoría específica, con calificaciones que van desde un «Verde A+», el envase más respetuoso con el medio ambiente, hasta la puntuación más baja, un «Rojo G».

La decisión de dar mayor importancia a las emisiones de carbono beneficiará a los productores de aceite de oliva. El Consejo Oleícola Internacional estima que por cada litro de aceite de oliva virgen producido «en un olivar maduro de cultivo semiintensivo con un rendimiento medio», se produce una captura neta de carbono de 8,5 kilogramos.

Los patrocinadores de Foundation Earth esperan que los resultados finales del proyecto permitan que se considere la adopción de la nueva etiqueta ecológica en toda Europa. En la actualidad, coexisten docenas de sistemas de etiquetado ecológico diferentes, incluida la conocida etiqueta ecológica de la UE, que actualmente se aplica solo a productos no alimentarios.

«Los sistemas Mondra y EIT son únicos a nivel mundial, ya que ambos permiten comparar dos productos del mismo tipo en función de sus méritos individuales mediante un análisis completo del ciclo de vida del producto, en lugar de limitarse a utilizar datos secundarios para estimar el impacto medioambiental de todo un grupo de productos», explicó a JustFood Jago Pearson, director de estrategia de la empresa británica de alimentos artesanales Finnebrogue.

Según una encuesta del Eurobarómetro respaldada por la UE, los consumidores europeos aún no sitúan la sostenibilidad entre sus principales prioridades a la hora de comprar alimentos.

Los encuestados consideraron el sabor, la seguridad alimentaria y el coste como los tres criterios más importantes a la hora de tomar decisiones de compra. El 30 % de los encuestados tiene en cuenta el origen de los alimentos y sus cualidades nutricionales. En comparación, solo el 15 % de ellos tiene en cuenta la sostenibilidad de los alimentos envasados que compra.